De chicos nos enseñaron a respetar la mesa… Por eso hoy no brindamos en la tuya.

Era el momento más valioso e intimo del día. No cualquiera era invitado a sentarse a ella para compartir con la familia. Solo amigos, allegados, o algún hijo de vecino respetado, cuyos padres no llegaban a cubrir la olla de guiso para todos los hermanos.

Cuando alguien se metía con cosas valiosas de la familia, nunca más se lo invitaba. “No lo quiero ver en esta mesa!” Decían los viejos.

Sin embargo existen los cínicos que nos convocan a sentarnos a su mesa. Pero para atragantarnos con la comida que nada tiene que ver con las sobras que nos dan en el comedor de su empresa. A ahogarnos con las bebidas muy distintas a ese vaso de agua turbia que nos ofrecen en las jornadas de calor. Los empresarios que nos exprimieron cada segundo del año, hoy nos invitan a brindar juntos. A que vayamos a observar ansiosos que saquen nuestro nombre de una bolsa para llevarnos ese electrodoméstico que no pudiste comprar ni trabajando los domingos, porque las deudas previas ya te reventaron la tarjeta.

¿Levantaremos las copas al mismo tiempo con los que brindan por unas “felicidades” muy diferentes a las nuestras? Si para ellos “felicidades” significa vernos con nuestros cuerpos arruinados de tanto producir. Cuando ellos dicen “salud” piensan en lo poco que les importa la nuestra y la de los nuestros, cuando de ganancias se trata.

Luego de un año en el que nos echaron a la calle a viejos amigos, disfrutaron sus malos tratos, descuentos ilegales, sanciones injustificadas, indiferencia hasta de los reclamos más elementales de los trabajadores y tantas prepotencias más.

Solo nos dieron lo que pedíamos, cuando nos unimos, nos preparamos con nuestra organización y los golpeamos con todo nuestro odio.

Miles de escalones subidos al año en esa eterna escalera para alimentar las maquinas hasta sentir temblar nuestras rodillas. Mientras ellos suman números desde un cómodo sillón en la oficina con aire acondicionado. Todo el frío invierno y ya entrando el verano, estuvimos en un vestuario cuyas duchas sin luz, ni agua caliente y pasillos sin lugar ni para ponerte los zapatos, se parecen mas a una cámara de gas. Continúan descartando trimestralmente a los pibes de agencia luego de sacarles todo el jugo. Y sin embargo se ríen y disfrutan entre codeadas cómplices. Así preparan otro circo como el del año pasado, luego del cual vinieron dos despidos. Como cuando nos invitaron a hinchar juntos por Argentina en el mundial 2006, y luego vinieron más de 30 despidos. Como el campeonato al fondo de la fábrica o los carteles para mejorar la comunicación que nunca oyeron.

Toda una inversión económica en eventos que tienen un solo fin: Seguir riéndose de nosotros!

Pasamos muchas cosas y aprendimos. Los golpes nos hicieron más fuertes. Este año nos volvimos a unir y ganamos. Rompimos los miedos y salimos por lo nuestro. No pudieron confundirnos. Supimos en quien confiar y contar, y en quienes no. Con la síntesis de los más viejos, nuestra experiencia y las energías renovadas de los nuevos, pudimos sacarles lo que no querían.

Por eso terminamos el año con cosas para festejar, otras que mejorar y otras para recuperar.

Después de todo esto “¿Nos podrán mirar a los ojos cuando en su fiesta nos inviten a levantar las copas?”

Nosotros pensamos que no. Y no nos interesa ir a comprobarlo. En tu mesa no comemos ni aunque las tripas nos duelan del hambre y no brindamos con tu copa porque no es sincero tu “salud”.

Seguimos respetando lo que nos enseñaron nuestros viejos en la mesa donde lo único que sobraba era la solidaridad. Preferimos ir a la mesa donde se sientan a cenar y brindar los trabajadores. Los que la sufren cada día. Allí donde hay lugar para los amigos, los viejos, los nuevos, los efectivos y contratados… Los despedidos.

Termina un año complicado y todo apunta a que el que viene lo sea aun más. Hoy festejemos y brindemos con nuestras copas para que el próximo, sea un año de los trabajadores y nuestro pueblo. Acá en nuestro trabajo, en el país y en todo el mundo. Un año donde rompamos sus cadenas y enterremos sus humillaciones.

Por eso no vamos a tu fiesta. Porque solo celebramos junto a los nuestros.

Por eso al patrón le decimos: En nuestra mesa no!

Salud y felicidades compañero!

Comisión Gremial Interna