Homenaje biográfico a León Trotsky

Anuncios

El “sucio” trapo rojo de Victor Hugo

jn

“Era una barricada enloquecida, arrojaba a las nubes un clamor inexpresable. Provocando al ejército se cubría de multitud y de tempestad.. Una confusión de cabezas llameantes la coronaba; un hormigueo la recorría. Tenia una cresta espinuda de fusiles, de sables, de hachas, de picas, de bayonetas. Al tope, una gigantesca bandera roja chasqueaba en el viento.”

Víctor Hugo

Salud revolucionaria

LT

“La herencia ideológica que Trotsky nos ha dejado se nos muestra, pues, como un todo coherente en el que se interpenetran inseparablemente la conciencia lúcida de las tendencias a la descomposición de la sociedad contemporánea, la definición objetiva de las fuerzas revolucionarias, las únicas que pueden invertir la orientación de la humanidad hacia la barbarie y dirigirla hacia el socialismo, el estudio científico de las condiciones subjetivas necesarias para la victoria revolucionaria, estudio en el que se integra la comprensión de la naturaleza exacta de la dirección traidora del proletariado. Pero el conjunto monumental de estas concepciones no fue nunca otra cosa, para Trotsky, que un medio de facilitar la ACCIÓN revolucionaria, de darle objetivos claros e históricamente justificados. No hay nada tan extraño a Trotsky como el fatalismo, el abstencionismo político o la pasividad. Tanto en el caso de la burda falsificación de la GPU como en el de la ”interpretación” más sutil de Martinet o de los shachtmanistas de las ideas de Trotsky, el espíritu que se pretende imputarle se manifiesta ya de entrada como un fraude, porque refleja la profunda desmoralización de sus auténticos autores, en total contradicción con la inquebrantable SALUD REVOLUCIONARIA de que Trotsky dio prueba hasta su último aliento.”

Ernest Mandel en  El verdadero testamento de León Trotsky

¿Hay un camino a la izquierda?

foto-ph019-G

“¿Dónde quedó mi niñez? ¿Quién se robó mi ilusión? Estos versos de uno de los tangos más bellos, Tinta Roja, han surgido repentinamente y se han instalado en el inicio de este artículo sin reflexión ni premeditación. La patria de cada uno como probablemente escribió Manolo (Vázquez Montalbán) es la infancia, el barrio, la ciudad que fuimos descubriendo y conquistando calle a calle. Los de aquella generación percibimos así la miseria de nuestro entorno, la fealdad ambiental y la pobreza de los barrios trabajadores, el contraste con la lujuria de los comercios del centro y la ostentación de las fachadas ricas, el miedo silencioso en los rostros de tanta gente y la miseria cultural del espacio público monopolizado por el poder político. La ciudad fue nuestra universidad política y como los ciudadanos de la revolución francesa nuestra patria fue la izquierda, la resistencia al franquismo, las causas populares, las esperanzas generadas por las ideas y los combates compartidos. Recuerdo haber leído hace muchos años El nacimiento de nuestra fuerza de Victor Serge, crónica novelada de la Barcelona obrera de 1916, relato dominado por la presencia de Darío, que así llama al líder sindicalista el Noi del Sucre. Darío, contemplando la ciudad desde la montaña le dice al cronista: esta ciudad la hicimos los trabajadores, la burguesía nos la ha arrebatado pero un día la conquistaremos, y será nuestra.”

Extracto de ¿Hay un camino a la izquierda? de Jordi Borja