Tesis XII, Walter Benjamin

El sujeto del conocimiento histórico es la clase oprimida misma, cuando combate. En Marx aparece como la última clase esclavizada, como el vengador que completa la tarea de liberación en nombre de todas las generaciones de vencidos. Esta conciencia, que tuvo un breve resurgir en el grupo de los Spartaquistas, ha resultado desagradable siempre a los socialdemócratas. En tres décadas, ellos lograron borrar el nombre de Blanqui casi totalmente, aunque fuera la voz que habría que haber rescatado y cuyo sonido hizo temblar el siglo pasado. La socialdemocracia se las arregló para adjudicar a la clase obrera el papel redentor de las futuras generaciones, cortando así el nervio de su mejor fuerza. En esta escuela, la clase obrera tendió a olvidar su odio y su espíritu de sacrificio: ambos se nutren de la imagen de antepasados esclavizados y no del ideal de los descendientes liberados. Si hay una generación que debe saberlo, esa es la nuestra: lo que podemos esperar de los que vendrán no es que nos agradezcan de nuestras grandes acciones sino que se acuerden de nosotros, que fuimos abatidos. La revolución rusa sabía de esto. La consigna “¡Ninguna gloria para el vencedor, ninguna compasión para el vencido!” es radical porque expresa una solidaridad que es mayor con los hermanos muertos que con los herederos.

Tesis sobre el concepto de Historia

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