El poder real

Aleksandr Ivánovich Guchkov, ministro de Defensa del primer gabinete del Gobierno Provisional ruso, en febrero de 1917: “El gobierno provisional no tiene ningún poder real; y sus directivas son llevadas a cabo sólo en la medida en que se lo permite el soviet de obreros y de delegados de los soldados, que usufructúa todos los elementos reales del poder, ya que las tropas, ferrocarriles, correo y telégrafo están todos en sus manos. Para decirlo en dos palabras, el gobierno provisional sólo existe en tanto el soviet le permite hacerlo.

Sheila Fitzpatrick en 1917: Las revoluciones de febrero y octubre 

La legión estudiantil junto a las barricadas obreras

“Desde el principio, los «verdaderos revolucionarios» estuvieron en minoría, pero el 22 de febrero de 1848, después de que prohibieran un banquete, empezaron los disturbios en París, en los que los estudiantes se unieron a los artesanos en las nuevas barricadas.
(…) Los estudiantes -y sus profesores, que hasta entonces habían permanecido en calma- figuraron entre los más activos en las escaramuzas callejeras que precedieron a la caída de Metternich, al igual que los obreros manuales e industriales, que, como sus colegas británicos y franceses, sufrían los rigores de la depresión económica: muchos de ellos estaban en paro. Y a la hora de reprimir la revuelta, Metternich disponía de una fuerza policial en activo sorprendentemente reducida -sólo mil agentes, mucho menos que Luis Felipe- y una guardia urbana de catorce mil agentes, de modo que la guardia civil y la legión estudiantil, acabadas de crear, se hicieron con el control.”

Asa Briggs en Historia Contemporánea de Europa

El homo novus revolucionario

“Tal como lo presentó Albert Soboul, en un cuadro en el que está ausente la complacencia, sin caer en la denigración, el sans culotte parisiense presenta otras características. En su actividad política, en su vida cotidiana, en su ética, en su comportamiento e incluso en su vestimenta, quedan de manifiesto una «visión del mundo» y una actitud ante la vida (…). Es el sueño de la igualdad vivido: la carmañola, el tuteo, las fórmulas («tu igual en derecho»), la celosa adhesión a la democracia seccionaria directa. Es la fraternidad en acción -al igual que en los banquetes fraternales de mesidor del año II, en la práctica social cotidiana-, la defensa del pan y del vino para todos, la tasación de los alquileres y la limitación del derecho de propiedad. Y es también, sin duda, la austeridad, y un discurso espartano sin ser, no obstante, puritano, que desemboca en una nueva moral «natural», liberada de prejuicios, que llega incluso a admitir la unión libre… aunque sin superar un viejo fondo de enraizada falocracia. Y por último, es un compromiso que no se escatima, al servicio del nuevo mundo soñado.”

Michel Vovelle en La mentalidad revolucionaria

Mariano Moreno, el jacobino

MM

«Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».