Piazzolla: y el tango se salvó de morir

La historia del tango interrumpe su comunión cuando Astor Piazzolla (fallecido el 4 de julio de 1992) presenta su Octeto en octubre de 1955. Escribe un decálogo (¿un decálogo para una orquesta de tango?): nada de bailar ni de cantar, dice. Sólo música . Incomodidad de hacer del tango una abstracción, oídos de a uno, sin ninguna amalgama. No hay pista, ni abrazo de baile, ni el lamento de una verdad compartida. Sólo música, insiste Piazzolla; sentarse, hacer silencio y escuchar. ¿Cómo es posible? Hay algo terminado para el tango. Ya no se soporta su matriz primaria de comunidad afectiva. Seguir leyendo…

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