Glauce Baldovín

I

No eligió el silencio.

Quizás desde niña alguien la fue empujando.

Alguien que dijo no te tires al suelo no saltes a la soga no toques ese gato.

Alguien que hablaba mucho. Que no escuchaba.

¿Quién sabe?

 

 

Sólo ella lo sabe. O no lo sabe.

Y deambula por los puentes

se para en las estaciones a ver pasar los trenes

traza espirales en el aire.

 

Nadie conoce el fondo de sus ojos. Ni su espejo.

María a pasado las manos por él y lo ha dejado ciego

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