Soneto XXV

Por Pablo Neruda

Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

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Un pensamiento en “Soneto XXV

  1. La dice:

    PIDO SILENCIO

    Ahora me dejen tranquilo.
    Ahora se acostumbren sin mí.

    Yo voy a cerrar los ojos.

    Y sólo quiero cinco cosas,
    cinco raíces preferidas.

    Una es el amor sin fin.

    Lo segundo es ver el otoño.
    No puedo ser sin que las hojas
    vuelen y vuelvan a la tierra.

    Lo tercero es el grave invierno,
    la lluvia que amé, la caricia
    del fuego en el frío silvestre.

    En cuarto lugar el verano
    redondo como una sandía.

    La quinta cosa son tus ojos,
    Matilde mía, bienamada,
    no quiero dormir sin tus ojos,
    no quiero ser sin que me mires:
    yo cambio la primavera
    por que tú me sigas mirando.

    Amigos, eso es cuanto quiero.
    Es casi nada y casi todo.

    Ahora si quieren se vayan.

    He vivido tanto que un día
    tendrán que olvidarme por fuerza,
    borrándome de la pizarra:
    mi corazón fue interminable.

    Pero porque pido silencio
    no crean que voy a morirme:
    me pasa todo lo contrario:
    sucede que voy a vivirme.

    Sucede que soy y que sigo.

    No será, pues, sino que adentro
    de mi crecerán cereales,
    primero los granos que rompen
    la tierra para ver la luz,
    pero la madre tierra es oscura:
    y dentro de mí soy oscuro:
    soy como un pozo en cuyas aguas
    la noche deja sus estrellas
    y sigue sola por el campo.

    Se trata de que tanto he vivido que
    quiero vivir otro tanto.

    Nunca me sentí tan sonoro,
    nunca he tenido tantos besos.

    Ahora, como siempre, es temprano.
    Vuela la luz con sus abejas.

    Déjenme solo con el día.
    Pido permiso para nacer.

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