El trueno-grito

El olor a lluvia previo a nuestro encuentro, en la habitación. La tormenta avecinaba, expectante ante el choque de los cuerpos celestes. La luz de tus ojos, relámpagos extensos, dieron brillo por instantes a nuestra oscuridad. Cedió el agua contenida, y finalmente el alivio aconteció. Devino júbilo en medio de nuestra humedad. Se desvaneció el cielo triste, y celeste, profundo celeste, amaneció. Se estrujaron las pieles ante el trueno-grito. El tierno abrazo, como contención del regocijo. Esa duda incierta recientemente suicidada, ante la verdad envuelta que voló, libre, para devenir amor.