El docente como ejemplo de conducta

“Además de portar las tecnologías específicas, el docente debe ser un ejemplo -físico, biológico, moral, social, epistémico, etc.- de conducta a seguir por sus alumnos. Adoptó entonces funciones de redención de sus alumnos, bajo la lógica del poder pastoral, y el colectivo docente fue interpelado como ‘sacerdote laico’. Se puso un peso muy importante en su accionar, por lo que el maestro debía ser un modelo aún fuera de la escuela, perdiendo así su vida privada, que quedó convertida en pública y expuesta a sanciones laborales.

Junto con esto se presentan condiciones de trabajo deficientes -salariales, sobreexplotación, horas y jornadas laborales no pagas, etc.- y retribuciones “superiores” no materiales. Esta ‘vocación forzada’ condujo a la femenización de la profesión docente.”

Pablo Pineau en La escuela como máquina de educar

 

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